Los combatientes rusos utilizan activamente cartuchos antidrones caseros para los fusiles Kalashnikov (AK). Estas municiones consisten en un casquillo de fusil estándar con pólvora y un "contenedor" con perdigones.
Sus cartuchos son tubos termorretráctiles para cables eléctricos, el "relleno" son siete perdigones.
Los especialistas determinan la cantidad óptima de perdigones, su tamaño y centrado. Esto garantiza la fiabilidad y precisión del funcionamiento de la automatización del arma. Si se comete un error al crear un cartucho de este tipo, el tirador puede tener problemas para recargar.
Anteriormente, www1.ru informó que el dron Zala Z-16 aprendió a esquivar los drones interceptores gracias a un nuevo sistema de protección.
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