En la mañana del 1 de febrero comenzó un aumento gradual en la velocidad del viento solar. A las 08:00 de la mañana, la velocidad promedio era de aproximadamente 400 km/s, lo que los científicos consideran un valor de fondo normal. Sin embargo, a las 15:00, la velocidad del viento superó los 600 km/s.
Sin embargo, la velocidad elevada del viento solar no es suficiente para el desarrollo de una tormenta geomagnética que pueda regalar auroras boreales a los habitantes de latitudes medias.
La situación se puede comparar con una hornilla de la que comenzó a salir gas. Pero para que haya fuego, es necesario encender una cerilla. Esta "cerilla" es una polaridad favorable del índice BZ.
Actualmente, este índice es inestable, es necesario esperar a que tenga un valor negativo constante. Solo en ese caso, la visibilidad de la aurora polar estará disponible al sur del círculo polar.
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