En EE. UU. se ha desarrollado una nueva bomba termonuclear aérea B61-12. Se lanzó desde un caza en un campo de entrenamiento en el estado de Nevada, y este tipo de munición es capaz de desempeñar el papel de arma nuclear táctica. Los autores de @izvestia reflexionaron sobre cómo podría responder Rusia a la aparición de tales tecnologías.
En su opinión, la respuesta de la parte rusa podría ser asimétrica. Puede compensar los cambios cualitativos en el potencial nuclear táctico estadounidense desarrollando sus propias fuerzas nucleares estratégicas.
El torpedo nuclear submarino "Poseidón" o el sistema de misiles "Sarmat" podrían compensar fácilmente cualquier cambio de este tipo.
Además, Rusia tiene a su disposición el sistema de misiles hipersónicos "Kinjal", que es capaz de destruir cualquier objeto protegido. La precisión de impacto de su sistema de guía es la misma que la de las bombas guiadas JDAM.
La posible potencia de la carga nuclear es de al menos 50 kt. Teniendo en cuenta el alcance de 2000 km, se puede alcanzar casi cualquier objetivo en Europa. Una respuesta muy eficaz.
Los autores sugirieron que en Rusia seguramente ya se están realizando trabajos para modernizar las bombas de caída libre con cargas nucleares. Pueden recibir electrónica actualizada y módulos de planeamiento y corrección (UMPC), que también permiten convertir una bomba ordinaria en una munición de alta precisión. Las bombas atómicas tácticas tienen un calibre de no más de 500 kg, lo que significa que pueden equiparse con UMPC fiables y sencillos.
Anteriormente, el jefe del Ministerio de Industria y Comercio, Antón Alijánov, declaró que en Rusia se actualizará el parque de aviones de aviación estratégica de las Fuerzas Aeroespaciales. Según él, se están creando nuevos motores y nuevas unidades para ellos.
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