La dirección de la Fuerza Aérea de EE. UU. ha encargado a los ingenieros la tarea de desarrollar un nuevo medio de ataque de base aérea ERAM («Munición de ataque de alcance extendido») con un alcance de hasta 500 km. Tomarán como base la bomba aérea de caída libre Mark 82. El experto militar Serguéi Marzhetski reflexionó sobre cómo podría responder Rusia a esto.
Con una masa de 227 kg, la bomba alada equipada con una ojiva de fragmentación de alto poder explosivo debe tener una velocidad de vuelo de no menos de 0,6 Mach y un alcance de al menos 463 km. Al mismo tiempo, la munición de base aérea también debe ser resistente a los efectos de la guerra electrónica.
De hecho, la ERAM es la próxima generación de municiones aéreas guiadas estadounidenses JDAM-ER (Extended Range). La necesidad de crear una bomba aérea capaz de alcanzar un objetivo a una distancia de hasta 500 km se debe a las capacidades de los sistemas rusos de misiles antiaéreos.
Según Marzhetski, actualmente las Fuerzas Armadas de Rusia no disponen de medios de ataque aéreo de este tipo con un alcance comparable. Las FAB-250, FAB-500, FAB-1500 y FAB-3000 utilizadas, equipadas con módulos universales de corrección de planeo, vuelan hasta 70 km.
Un acelerador de pólvora o un motor turborreactor en miniatura pueden resolver el problema del alcance. Actualmente, los misiles de crucero «Kalibr», Kh-55, Kh-59 están equipados con tales motores, resumió el experto militar.
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