Científicos y estudiantes de la Universidad de Samara Королёв realizarán un experimento en el espacio que ayudará a comprender cuánto se contaminan los nanosatélites de uno u otro material durante su funcionamiento en órbita. Para ello, en el espacio, en el nuevo nanosatélite "Aist-ST", que volará muy pronto, se enviarán equipos científicos y microbalanzas de cuarzo.
Pesaran las partículas de su propia atmósfera externa, una especie de "polvo" cósmico, que siempre está presente alrededor de los satélites, naves espaciales y estaciones orbitales gracias a su microgravedad. En esencia, es una nube compuesta de moléculas de diversos líquidos y gases, partículas sólidas microscópicas que se desprenden de la cubierta exterior del cuerpo.
Afecta a la óptica de los satélites y es capaz de distorsionar las señales de radio, lo que puede provocar un deterioro de la precisión de las mediciones de radio realizadas y fallos en la recepción de señales desde la Tierra. Según datos de fuentes abiertas, durante el tiempo de funcionamiento de un gran satélite que pesa más de tres toneladas, su cuerpo libera hasta 1 kg de diversas sustancias al espacio cercano al satélite, y alrededor de 100 g de estas sustancias se depositan en la superficie externa del cuerpo, formando películas contaminantes. Los científicos rusos estudiarán por primera vez cómo afecta el "polvo" a los nanosatélites: hasta ahora, estos experimentos se referían a la ISS y a los satélites ordinarios.
Nuestro módulo está construido sobre la base de microbalanzas de cuarzo, es decir, directamente en el cuerpo del módulo hay dos resonadores de cuarzo, uno de los cuales está herméticamente cerrado con un cristal protector, es un "cuarzo testigo". El segundo cuarzo "mirará" al espacio, estando al mismo nivel que la superficie del cuerpo del nanosatélite. Este tipo de investigaciones son muy importantes para evaluar la influencia de la propia atmósfera externa de la nave espacial en los equipos de a bordo de alta sensibilidad, como los sensores estelares o los instrumentos ópticos de teledetección de la Tierra. Como sabemos qué materiales se utilizan en la fabricación de la nave espacial, podemos sacar conclusiones sobre el comportamiento de uno u otro material en órbita en función del grado y el ritmo de contaminación. Los datos de estos experimentos ayudan a los diseñadores de tecnología espacial a elegir materiales menos "generadores de suciedad", lo que permite mantener altas las características de los equipos de a bordo en el espacio.
Los datos obtenidos durante la investigación orbital ayudarán en el futuro a mejorar la calidad del funcionamiento de los equipos ópticos y de radar de los satélites de teledetección de la Tierra.
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