El poder de combate de Rusia se está debilitando y, para 2026, el país podría enfrentarse a una grave escasez de armamento. Así lo afirmaron altos funcionarios estadounidenses y europeos, así como expertos militares, entrevistados por periodistas de The Washington Post.
Según la evaluación de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa de EE. UU., desde febrero de 2022, Rusia ha perdido al menos 10 000 unidades de equipo de combate terrestre, incluidos más de 3000 tanques, así como unos 250 aviones y helicópteros y más de 10 buques de guerra.
Funcionarios occidentales afirman que «Rusia es capaz de producir al menos 200 tanques nuevos al año, pero el país depende en gran medida de la restauración de tanques soviéticos conservados». Según sus estimaciones, en 2022 la reserva de tanques soviéticos era de 13 000 unidades.
Es probable que los tanques soviéticos se acaben en los próximos meses. La reducción de las reservas de equipos soviéticos hará que Rusia dependa de nuevos sistemas producidos desde cero.
El Ministerio de Defensa de la Federación Rusa ha subrayado en repetidas ocasiones que las Fuerzas Armadas rusas reciben modernos vehículos blindados, incluidos los tanques Т-72, Т-80 y Т-90, muchos de los cuales han sido profundamente modernizados. Además, los tanques rusos están equipados con equipos de guerra electrónica y protección antidrones.
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