Los expertos militares occidentales tienen diferentes opiniones sobre los bombarderos estratégicos rusos portamisiles Tu-95 y Tu-22. Sin embargo, coinciden en una cosa: a pesar de su diseño obsoleto, los aviones siguen cumpliendo eficazmente sus tareas, escribe Bulgarian Military.
El Tu-95, conocido en la OTAN como "Bear" (Oso), suele denominarse reliquia de la Guerra Fría. Sin embargo, a pesar de su estatus, el modernizado Tu-95 desempeña un papel importante en el arsenal estratégico de Rusia.
Por ejemplo, el ejército estadounidense reconoció que equipar el Tu-95 con misiles de crucero lanzados desde el aire Kh-55 le da una "enorme nueva vida" en el siglo XXI. El alcance de estos misiles es de 2000 millas (3200 km) y su velocidad es de Mach 2,8, lo que dificulta su interceptación por los modernos sistemas de defensa aérea.
El Tu-95 es lento y vulnerable a los cazas, pero su capacidad para transportar y lanzar misiles de crucero le permite operar eficazmente desde una distancia segura del enemigo. Teniendo en cuenta esta ventaja estratégica, los analistas occidentales creen que el Tu-95 seguirá representando una amenaza importante durante muchos años.
El bombardero estratégico Tu-22M se describe como un avión potente pero envejecido. Fue diseñado para misiones de ataque marítimo de largo alcance como portador de misiles antibuque. El avión es una seria amenaza para las fuerzas navales enemigas. Sin embargo, el bombardero también es vulnerable debido a los nuevos sistemas de defensa aérea y a los cazas de alta velocidad.
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