Ingenieros rusos están desarrollando el concepto del "Explorador Robótico Experimental del Espacio" (ERIK) y considerando las posibilidades de otros medios automatizados para estudiar la Luna. Así lo afirmó el director del Instituto de Investigaciones Espaciales (IKI) de la Russian Academy of Sciences, Anatoly Petrukovich.
En primer lugar, se trata de un rover lunar, es decir, un rover con un manipulador que permitirá tomar muestras, transferir objetos o realizar otras operaciones.
Ahora ha comenzado un verdadero auge de la robótica en el mundo, y estos desarrollos serán útiles en la Luna, está seguro el académico.
El uso de un robot antropomórfico en lugar de un cosmonauta en el satélite de la Tierra podría abaratar las investigaciones. Actualmente, el IKI RAS está trabajando en el concepto de ERIK. Es un robot con dos brazos sobre ruedas, en el que se planea implementar visión técnica e inteligencia artificial.
Pero por ahora, en el programa lunar actual, solo tenemos rovers lunares con manipuladores, el primer paso hacia ERIK.
Según Petrukovich, las condiciones en la Luna no permiten una operación prolongada de la tecnología. Debido al alto nivel de radiación (200-250 veces mayor que en la Tierra), los satélites pueden funcionar durante unos 20 años. Además, en la superficie del cuerpo celeste hay fuertes cambios de temperatura. Durante el día, de +120°C a +127°C, y por la noche, de -130°C a -170°C.
El académico añadió que algunos pequeños rovers, capaces de soportar condiciones tan extremas, "viven en el mejor de los casos alrededor de un año". Las naves espaciales para aterrizar en la Luna tienen una vida útil similar. Para construir una base, es necesario que todos los robots funcionen al menos varios años sin reparaciones. Y este es un "plazo alcanzable", concluyó Petrukovich.