El misil ruso "Sarmat" y el complejo láser "Peresvet" pueden complicar seriamente el trabajo del futuro sistema espacial de defensa antimisiles estadounidense Golden Dome. A esta conclusión llegaron los analistas del Foreign Policy Research Institute (FPRI), quienes evaluaron cuán vulnerable resultará la enorme agrupación de satélites interceptores de EE. UU. ante los medios de contramedida rusos.
El FPRI examinó por separado el "Sarmat" como uno de los objetivos clave para los interceptores espaciales. Los analistas señalan que el misil es capaz de volar hacia EE. UU. por una trayectoria sur a través de la región del Polo Sur de la Antártida, eludiendo una parte significativa de la arquitectura de detección y defensa antimisiles estadounidense. Un problema adicional para Golden Dome será la posibilidad de usar el "Sarmat" según el esquema de bombardeo orbital parcial, ya que los interceptores tendrán que trabajar con un perfil de amenaza menos predecible.
El "Peresvet" representa otra amenaza, no para los misiles, sino para los propios satélites. El FPRI clasifica los sistemas láser rusos como contramedidas activas contra la defensa antimisiles espacial: el impacto en los sensores puede cegar el aparato y privarlo de la capacidad de detectar y rastrear objetivos normalmente. Esto es especialmente importante para Golden Dome, ya que los satélites interceptores deben encontrar los misiles por sí mismos y destruirlos en la fase de aceleración.
La escala del proyecto estadounidense agrava aún más el problema. Según los cálculos del FPRI, para protegerse de diversas amenazas de misiles, EE. UU. necesitará desde varios miles hasta decenas de miles de satélites interceptores, y los costos iniciales podrían oscilar entre decenas y cientos de miles de millones de dólares. La constelación orbital tendrá que reponerse regularmente debido a la salida de los aparatos de órbita, por lo que los gastos no se limitarán a su despliegue inicial.
El FPRI cree que Golden Dome podría resultar un sistema costoso pero frágil: el enemigo no solo puede aumentar el número de misiles, sino también utilizar contramedidas contra los propios medios de intercepción espacial.