La inteligencia artificial se está convirtiendo en coautora en la literatura infantil; junto con los humanos, creará tanto texto como imágenes. Así lo afirmó a TASS la escritora de San Petersburgo, Evgenia Rusinova, autora de más de 70 libros.
En un libro "vivo", el 60% del éxito recae en el texto del autor y el 40% en la ilustración, pero la imagen aún debe poder generarse según los requisitos propios, describiéndola primero con palabras.
Quizás los niños deberían adoptar este formato: aprender a contar historias a través de "prompts" para la inteligencia artificial, para que la imagen luego retome esa historia.
En su opinión, resistirse al desarrollo de la tecnología es inútil: ya están apareciendo muchos libros generados, y son adecuados para una lectura ligera.
Una publicación escrita por un ser humano se convertirá en un objeto de colección; Rusinova admite un formato de regalo o prioritario, y se valorará como una pieza hecha a mano.
La propia escritora solicita información a la IA, pero siempre la verifica. Primero ve la historia en su cabeza, por ejemplo, como una caricatura, y solo después la describe con palabras: así las tramas resultan dinámicas y el lector siente olores y sabores.