Los especialistas de la Universidad Sechenov fueron los primeros en el mundo en proponer y aplicar un nuevo enfoque para la terapia de la enfermedad de Alzheimer: la plasmasorción selectiva de ADN extracelular. Este es un procedimiento en el que el ADN extracelular circulante y los factores inflamatorios asociados se eliminan selectivamente de la sangre. Tres meses después del curso, los especialistas registraron una mejora en varias funciones cognitivas de los pacientes, según informó el servicio de prensa de la universidad.
El nuevo método fue desarrollado y aplicado por los médicos del Hospital Clínico Universitario No. 3 de la Universidad Sechenov.
Actualmente, para mejorar las funciones cognitivas en la enfermedad de Alzheimer, se utilizan inhibidores de la acetilcolinesterasa y un bloqueador de los receptores de glutamato. También se están estudiando anticuerpos monoclonales y policlonales como terapia. Sin embargo, su eficacia es limitada y el tratamiento puede ir acompañado de efectos secundarios significativos, señaló Vladimir Parfenov, director de la Clínica de Enfermedades Nerviosas A. Ya. Kozhevnikov de la Universidad Sechenov.
Según la médica transfusióloga de la más alta categoría, jefa del gabinete de transfusiología del UKB No. 3, Natalia Sivtsevich, uno de los factores clave de la inflamación sistémica son las trampas extracelulares de neutrófilos, o NETs. Estas aumentan la permeabilidad de la pared vascular y contribuyen a la acumulación de β-amiloide, lo que está relacionado con la progresión de la enfermedad. La formación de NETs en el tejido cerebral y en la microcirculación también provoca daño neuronal.
Los especialistas sugirieron que la reducción del nivel de complejos NET circulantes podría disminuir la inflamación sistémica. Anteriormente, no existían métodos que permitieran reducir selectivamente la cantidad de trampas extracelulares de neutrófilos y ADN extracelular circulante en pacientes con enfermedad de Alzheimer.
El nuevo enfoque se probó en un estudio clínico piloto. El curso consistió en tres procedimientos con un intervalo de dos a tres días. El estado de los pacientes se evaluó antes y después del tratamiento mediante pruebas neuropsicológicas, análisis de biomarcadores en el líquido cefalorraquídeo y resonancia magnética cerebral.
Tres meses después de la terapia, los especialistas registraron una mejora en la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento de la información. Además, se observó una dinámica positiva en el funcionamiento diario de los pacientes según la escala ADCS-MCI.