El regulador australiano de seguridad en internet, eSafety Commissioner, ha iniciado un proceso judicial contra Telegram. El motivo son las quejas contra la plataforma por publicaciones con materiales relacionados con actividades terroristas. Así lo informa Reuters.
Según el regulador, entre julio y octubre de 2025, los usuarios australianos se quejaron a Telegram por 12 publicaciones similares. En tres casos, se trataba de materiales que las autoridades clasifican como contenido terrorista conocido. Según los documentos judiciales, Telegram no eliminó 10 publicaciones ni bloqueó las cuentas asociadas.
El regulador australiano declaró que la plataforma podría enfrentar multas civiles de hasta 54,6 millones de dólares australianos, aproximadamente 38 millones de dólares estadounidenses, por incumplimiento de los requisitos. Telegram rechazó las acusaciones y declaró que tiene la intención de impugnarlas en los tribunales. La compañía también informó que en 2026 bloqueó miles de comunidades extremistas.
En este contexto, la presión sobre el fundador de Telegram, Pavel Durov, se intensifica. Anteriormente hoy, Rosfinmonitoring lo incluyó en la lista rusa de terroristas y extremistas. El día anterior, las fuerzas del orden rusas informaron sobre los cargos presentados contra él, relacionados con la facilitación de actividades terroristas.
Para Telegram, el caso australiano es importante no solo por la posible multa. Demuestra que los reguladores evalúan cada vez más no la presencia de contenido prohibido como tal, sino la capacidad de las grandes plataformas para responder rápidamente a las quejas y eliminar materiales peligrosos.
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