El sistema de misiles costeros "Bal" ha llamado la atención con una nueva táctica para el uso de misiles X-35, basada en el vuelo a baja altitud y la reducción de la visibilidad para los medios de detección. Esta solución permite que las municiones permanezcan fuera de la zona de detección confiable por las estaciones de radar el mayor tiempo posible y reduce el tiempo que tienen las tripulaciones de defensa aérea para tomar una decisión.
La base del complejo son los misiles antibuque de la familia X-35 de varias modificaciones. Después del lanzamiento, descienden a una altitud de solo 3-5 metros sobre la superficie del agua y continúan volando, utilizando el terreno y los reflejos de la superficie subyacente. Gracias a esto, los radares detectan el objetivo significativamente más tarde en comparación con los misiles que vuelan a gran altitud.
Otra característica del X-35 es la táctica de ataque coordinado. Varios misiles pueden acercarse simultáneamente al objetivo desde diferentes direcciones, distribuyendo los objetivos entre sí y complicando el trabajo de los sistemas de defensa aérea. Este enfoque aumenta la carga sobre los medios de detección e interceptación.
A pesar de su velocidad subsónica, el X-35 la compensa con una combinación de sigilo, vuelo a baja altitud y un esquema de aproximación al objetivo complejo. Estas características se consideran la principal ventaja del complejo "Bal", ya que permiten que el misil utilice no la velocidad, sino la visibilidad mínima y las técnicas tácticas para aumentar la probabilidad de superar una defensa aérea escalonada.