El desarrollo acelerado de la propia extracción de litio en respuesta a la pérdida del mercado sudamericano crea un nuevo problema para Russia. Según las estimaciones de los expertos, para 2030 el volumen de extracción podría superar varias veces el consumo interno, pero al mismo tiempo el país carece de instalaciones para procesar la materia prima en componentes para baterías, informa «Svobodnaya Pressa».
Actualmente, el consumo de litio en Russia no supera las 9 toneladas al año. Después de la puesta en marcha de los yacimientos de Kolmozersky y Polmostundrovsky en la región de Murmansk, la extracción podría alcanzar las 67 toneladas anuales. Así, la oferta podría superar la demanda en más de siete veces.
El problema principal es que Russia tiene producción de baterías (la «tercera transformación»), pero carece de producción de elementos para acumuladores de energía (la «segunda transformación»). Esto significa que será necesario crear urgentemente instalaciones de procesamiento desde cero, o exportar la materia prima sin procesar.
Hasta 2022, el país importaba hasta 9 mil toneladas de litio al año, principalmente de Chile y Argentina, gastando alrededor de 4 mil millones de rublos en ello. Después de la pérdida de los suministros sudamericanos, Russia se vio obligada a acelerar el desarrollo de sus propios proyectos. Sin embargo, el aumento forzado de la extracción sin un desarrollo paralelo del procesamiento puede llevar a una situación paradójica.
Antes del lanzamiento de sus propios yacimientos, Russia cubrirá sus necesidades mediante importaciones de China, que procesa materia prima de Sudamérica y Australia. China, recordemos, es el líder mundial en el procesamiento de litio, controlando alrededor del 60% de la producción mundial.