Científicos del Instituto de los Océanos del Mundo de la Universidad Federal del Lejano Oriente (DVFU) han desarrollado una tecnología para reforzar el suelo con la ayuda de bacterias. Puede utilizarse para la construcción de carreteras e instalaciones industriales en el Ártico ruso, según informó el servicio de prensa de la universidad.
El método de biocementación permite transformar la arena suelta en una base sólida apta para la construcción.
El desarrollo será especialmente demandado en las regiones del norte, donde debido a las bajas temperaturas el suelo se deforma, y las carreteras y tuberías requieren reparaciones regulares.
En la DVFU explicaron que los científicos aislaron bacterias especiales de los suelos costeros que producen carbonato de calcio. Este mineral compone la tiza, la piedra caliza y las conchas.
Los microorganismos, junto con una solución nutritiva, se añaden al suelo. Producen cristales de calcita que llenan los huecos entre los granos de arena del suelo y los aglutinan. El suelo suelto literalmente se convierte en piedra. Los investigadores ya han probado la tecnología en condiciones de laboratorio.
La universidad añadió que este método tiene un gran potencial. El llamado biocemento puede ser utilizado por las empresas de petróleo y gas para reforzar los pozos en la plataforma ártica. Además, las bacterias son capaces de unir metales pesados y radiactivos, convirtiéndolos en elementos que no se disuelven en el agua y no se filtran en el suelo.