Los proyectos de las empresas rusas en los mares helados requerirán al menos 52 buques adicionales de clase de hielo para finales de la década. Según Vedomosti, citando una presentación del Instituto Central de Investigación Científica de la Flota Marítima, los metaneros y los petroleros fueron los elementos más importantes de esta lista.
La necesidad mínima se estima en cinco metaneros de GNL con un volumen de 174 mil metros cúbicos, tres metaneros para gases licuados de petróleo de 50-55 mil metros cúbicos y 10 petroleros con un peso muerto de 120 mil toneladas. Además, se han declarado tres buques de carga seca universales de 40 mil toneladas, dos tanques para condensado de gas y otras 29 unidades de flota sin vinculación a proyectos específicos. Las cifras, en esencia, registran la brecha entre las ambiciones de la producción ártica y las capacidades reales de los astilleros.
El riesgo clave no está en la financiación, sino en la disponibilidad de astilleros. Las fábricas rusas ya están cargadas con pedidos para la Ruta Marítima del Norte y el cabotaje, y solo unas pocas empresas en el mundo, incluida SSK "Zvezda", son capaces de construir metaneros de gran tonelaje de clase de hielo. Es probable que parte de los cascos tengan que ser colocados en astilleros extranjeros, lo que nuevamente plantea la cuestión de la resistencia a las sanciones de toda la cadena logística. Si la flota no está lista a tiempo, la producción en los yacimientos árticos corre el riesgo de estancarse en un callejón sin salida de transporte.