Los especialistas del centro científico y de producción "Svarog" enumeraron tres errores comunes que cometen los operadores al trabajar con dispositivos de guerra electrónica. Como muestra la práctica, incluso con equipos en buen estado, su eficacia a menudo es menor de lo esperado.

El primer error es la fe ciega en el indicador de energía. La luz en la carcasa solo indica que la energía está conectada, pero no proporciona información sobre si el dispositivo está emitiendo la potencia necesaria y funcionando en las frecuencias requeridas. Esto solo se puede verificar con un analizador de espectro, pero la mayoría de los operadores no lo hacen. Como resultado, el sistema de guerra electrónica puede estar realmente en silencio, mientras el operador se considera protegido.

El segundo error es mantener el sistema de guerra electrónica encendido constantemente. Un jammer es un transmisor de radio, y el funcionamiento prolongado a plena potencia provoca su sobrecalentamiento y falla. Además, una potente antena emisora es visible para los medios de inteligencia de radio a kilómetros de distancia. La emisión constante desenmascara la posición del operador. La táctica correcta es: encender, realizar la tarea, apagar.

El tercer error se refiere a los sistemas de guerra electrónica para automóviles que se dejan conectados a la red a bordo después de apagar el motor. Por la mañana, la batería se descarga por completo y una salida de emergencia se vuelve imposible. Los especialistas recomiendan desconectar todo lo conectado a bordo simultáneamente con el apagado del motor.

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