Las nuevas normas sanitarias han prohibido la instalación de estaciones base en el territorio de todas las instituciones educativas, incluidas las universidades. Ahora, MTS, MegaFon, T2 y Beeline están pidiendo a Rospotrebnadzor que modifique el documento y haga una excepción para las universidades.
El problema no es solo que será más difícil conseguir internet en el campus. El territorio de una universidad alberga a miles de estudiantes y profesores en un solo lugar, y cada estación base tiene un límite en el número de conexiones simultáneas. Cuando la red es insuficiente, la velocidad disminuye, los retrasos aumentan y la calidad de las llamadas VoLTE se deteriora.
Una estación base tiene un recurso limitado en cuanto a la capacidad de la red, y en lugares con gran afluencia de personas, el problema a menudo radica precisamente en esto.
Según una fuente del mercado de las telecomunicaciones, la prohibición ya ha afectado a más de 200 universidades. El Ministerio de Desarrollo Digital apoya la iniciativa de los operadores: sin nuevos puntos de conexión, no solo podrían ralentizarse los servicios dentro de los campus, sino que también podría verse afectada la construcción urbana más cercana. En algunos casos, la prohibición podría ser motivo para el desmantelamiento de equipos ya en funcionamiento.
Los operadores recuerdan que las estaciones base pasan estrictas inspecciones sanitarias, y la prohibición, en su opinión, obstaculiza el desarrollo de tecnologías y la investigación en las universidades. Rospotrebnadzor aún no ha levantado la restricción, pero ha declarado que está preparando aclaraciones, que se someterán a discusión pública después de las aprobaciones.