Los empleadores no estarán obligados a pagar los salarios de los empleados en rublos digitales después del 1 de septiembre de 2026. El nuevo método de pago aparecerá como una opción adicional, no como un reemplazo de las transferencias habituales a la tarjeta.
A partir de esa fecha, los bancos más grandes y ciertas categorías de empresas comerciales deberán estar preparados para trabajar con el rublo digital. Los ciudadanos y las organizaciones podrán abrir cuentas, transferir dinero y pagar compras en la nueva forma de moneda nacional.
El salario en rublos digitales solo se podrá recibir bajo dos condiciones: la empresa está técnicamente preparada para dichos pagos y el empleado lo desea. La elección quedará en manos de las partes de la relación laboral.
Es decir, el orden habitual no cambiará: el empleado podrá seguir recibiendo dinero en su tarjeta bancaria. El rublo digital se convertirá en otra forma de pago, y no en un escenario obligatorio para las empresas y los empleados.
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