Urent ha comenzado a equipar sus patinetes eléctricos con rastreadores de producción propia. Los primeros módulos IoT de nueva generación TR10 ya se han instalado en dispositivos en Moscow, Saint Petersburg, Kazan y Yekaterinburg.

Para el kicksharing, la geolocalización precisa no es solo una comodidad. De ella depende si el patinete ve correctamente los límites de las zonas permitidas, si el usuario podrá finalizar el alquiler y si el dispositivo perderá la conexión en el camino.

La compañía afirma que el piloto en cuatro ciudades mostró un aumento notable en la precisión y estabilidad del posicionamiento. En el futuro, planean trasladar toda la flota de Urent a los nuevos módulos, lo que representa más de 150 mil patinetes eléctricos en 200 ciudades de Russia.

El TR10 recibió un módulo GPS mejorado, una antena para una señal 4G más estable, un potente microprocesador y su propio software. Esta reserva debería ser útil para futuras actualizaciones y nuevas funciones.

La transición a sus propios dispositivos también permitirá a Urent depender menos de proveedores externos y controlar de forma independiente la calidad de los rastreadores.

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