Las telecomunicaciones se están alejando gradualmente del modelo en el que una marca federal vende el mismo servicio a millones de clientes. Denis Lysov, subdirector general de Beeline, cree que el mercado se está moviendo hacia la "desglobalización": las personas eligen cada vez más no una oferta universal, sino un servicio integrado en su entorno habitual: un banco, un influencer, un club, una comunidad local o una marca en la que ya confían.
Para los operadores, esto cambia la lógica de las ventas. Antes, la principal ventaja era la escala, los estándares unificados y una amplia red de salones. Ahora, es más importante ser "uno de los suyos" en un escenario de cliente específico. La comunicación se percibe cada vez más no como un producto separado con minutos y gigabytes, sino como parte de otro servicio o experiencia del cliente.
En este contexto, el papel de los operadores virtuales está creciendo. Según Juniper Research, para 2030 el número de suscriptores de MVNO en el mundo podría alcanzar los 438 millones. Bancos, minoristas, universidades, clubes deportivos, influencers y proyectos locales podrán lanzar servicios móviles bajo su propia marca, utilizando la infraestructura de los grandes operadores. En Beeline, este formato se llama Smart MVNO.
Un ejemplo ilustrativo es "Dobrosvyaz" del influencer Exile, que en su primer mes atrajo a unos 30 mil clientes. Según Lysov, esta audiencia resultó ser menos sensible al precio que en las telecomunicaciones clásicas. Para el mercado de las comunicaciones, esta es una señal importante: el usuario necesita cada vez más no solo una tarjeta SIM, sino un producto dentro de una comunidad cercana a él.
Como resultado, los grandes operadores pueden convertirse en la base de infraestructura para decenas de marcas móviles de nicho. Así como las fábricas producen bienes bajo marcas de terceros, y las nubes han reemplazado los centros de datos propios de las empresas, la comunicación se está convirtiendo en un servicio que se puede "alquilar" junto con una red lista. La pregunta principal ahora no es cómo vender una tarifa, sino dónde el cliente está dispuesto a confiar en ella.