Los módulos de artillería antiaérea de Tula BM-30-D "Spitsa" han comenzado a utilizarse para combatir las municiones merodeadoras An-196 "Lyutyi". Los desarrolladores adaptaron el sistema de control de fuego y los medios de seguimiento de objetivos, lo que permitió a las instalaciones calcular automáticamente la anticipación y atacar eficazmente los drones a distancias cortas y medias.
El cañón modernizado de 30 mm del complejo ahora puede operar en modo semiautomático. El sistema utiliza un computador balístico, un telémetro láser y una estación de radar compacta de banda X/Ka. Esta combinación permite al sistema seguir de forma autónoma un objetivo aéreo y corregir la trayectoria de disparo en tiempo real.
La versión antidrones estacionaria del complejo con el cañón 2A42 mantiene el objetivo con confianza a una distancia de 800 a 1300 metros. Para atacar drones se utilizan ráfagas cortas de 10 a 20 disparos.
Se supone que estos complejos se ubicarán cerca de aeródromos, puertos, refinerías de petróleo y otras infraestructuras críticas. Los sistemas deben reforzar la línea de defensa cercana contra los drones que han logrado superar la defensa aérea escalonada.
Para los grupos de fuego móviles, se está considerando la opción de instalar el módulo BM-30-D "Spitsa" en el vehículo blindado K-4386 "Typhoon-VDV".