Uno de los "enemigos invisibles" más peligrosos de los laboratorios biológicos resultó no ser tan invencible. Científicos rusos han encontrado una manera de proteger los cultivos bacterianos de los virus bacteriófagos, que pueden infectar y dañar rápidamente las muestras de laboratorio. Los detalles fueron revelados por el servicio de prensa de Skoltech.
Se trata de bacteriófagos del género T1. Estos son virus que infectan bacterias, no humanos. Son peligrosos para los laboratorios porque pueden entrar en las muestras, multiplicarse rápidamente y arruinar el trabajo con cultivos bacterianos.
El bacteriófago del género T1 fue encontrado previamente en el agua del arroyo Parkovy en Kaliningrad y fue nombrado KanT1, en honor a Immanuel Kant. Los científicos se interesaron en por qué este virus es tan resistente y por qué daña tan fácilmente las muestras de laboratorio. Para averiguarlo, estudiaron su genoma en detalle.
Para el trabajo se utilizaron métodos de análisis convencionales, así como el sistema de inteligencia artificial AlphaFold3. Ayuda a predecir cómo se ven las proteínas en su forma tridimensional.
Con la ayuda de este análisis, los científicos encontraron una proteína previamente desconocida en el virus. Contenía una estructura especial: el dominio SH3.
Anteriormente, tales estructuras se encontraban en virus que atacan otros tipos de bacterias, con una pared celular más gruesa y fuerte. Pero Escherichia coli no pertenece a estas bacterias, por lo que el hallazgo fue inesperado.
Los científicos sugieren que esta proteína ayuda a los virus T1 a destruir las células bacterianas desde el interior más rápidamente. Esto podría explicar su resistencia y agresividad.
Se espera que el descubrimiento facilite el trabajo de los científicos con bacterias y virus y ayude a evitar situaciones en las que los experimentos se frustran debido a la contaminación de los cultivos de laboratorio.