Las redes neuronales asumen parte de las tareas educativas, simplificando el proceso, pero creando el riesgo de reducir la independencia del pensamiento. Así lo declaró a "Rossiyskaya Gazeta" el decano de la Facultad de Economía de la Universidad Estatal de Moscú, Alexander Auzan. Según él, el entorno educativo fue el primero en enfrentarse a las ventajas y amenazas de la inteligencia artificial.
En MGIMO ya se han implementado modos de uso de la IA, desde la prohibición total hasta la aplicación libre, dependiendo del tipo de tarea. El control se asegura comparando los resultados del estudiante dentro y fuera del aula. En los exámenes se aplican métodos de distorsión de las tareas copiadas, que detectan los intentos de obtener respuestas automáticamente.
El énfasis se desplaza de la creación de textos a su análisis y verificación. Esto aumenta los requisitos de cualificación: el usuario debe ser capaz de verificar los resultados del trabajo de las redes neuronales, distinguiendo las respuestas correctas de los errores. En el futuro, son posibles modelos en los que los exámenes serán tanto presentados como aceptados por algoritmos, pero es imposible restringir completamente el uso de la IA, por lo que la tarea clave es adaptar los programas con énfasis en el conocimiento fundamental y el pensamiento crítico.
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