Científicos de Rosatom planean cultivar una glándula paratiroides a bordo de la Estación Espacial Internacional en 2028, llevarla a la Tierra y trasplantarla a un animal de laboratorio. Así lo anunció el director del Centro Científico y de Producción de Dispositivos Médicos del NIITFA, Vladislav Parfyonov.
Por primera vez en la historia, un sistema funcional vivo de estructura orgánica compleja regresará del espacio y será trasplantado a un ser vivo. Según Parfyonov, lo más probable es que el receptor sea un ratón: se le extirpará su propia glándula paratiroides y se le implantará la cultivada en órbita para confirmar la funcionalidad hormonal del órgano.
El diseño del equipo especializado debería completarse este año, ya que es necesario para la fabricación y prueba oportuna de los dispositivos. El biofabricador debe ser lo más compacto posible debido al espacio limitado de los módulos de la ISS y al alto costo del envío de carga. Además, el dispositivo deberá adaptarse a las condiciones extremas del espacio, y para el transporte seguro de células vivas se desarrollarán biocápsulas especiales.
Para el experimento, los especialistas del NIITFA recibirán células madre pluripotentes inducidas de baja inmunogenicidad, una solución avanzada en el campo de la bioingeniería. Con la ayuda de la tecnología de edición de genes CRISPR-Cas, los científicos reprogramarán las células madre humanas en universales: tales tejidos serán adecuados para cualquier paciente y no causarán rechazo inmunitario.
La etapa orbital durará aproximadamente dos semanas. Las células vivas se entregarán a la ISS en celdas aisladas. El cosmonauta activará el material y lo colocará en un biorreactor, donde bajo la influencia de campos físicos comenzará a formarse la glándula paratiroides. Después de un período de maduración, la muestra regresará a la Tierra para su posterior investigación.