En la Duma Estatal se hizo una comparación llamativa entre las aplicaciones de mensajería y los automóviles. El servicio nacional Max fue equiparado a los coches nacionales, mientras que Telegram y WhatsApp fueron comparados con los coches extranjeros que, según los diputados, "circulan según sus propias reglas".
El jefe del Comité de TI, Serguéi Boyarski, propuso una analogía sencilla: en la carretera es imposible imaginar una situación en la que algunos automóviles cumplan estrictamente el código de circulación, se detengan a petición de los inspectores y cedan el paso a los peatones, mientras que otros ignoran las normas y siguen circulando tranquilamente.
Según él, en el entorno digital se está produciendo una situación similar. Las plataformas rusas se ven obligadas a trabajar dentro de los requisitos, mientras que los servicios extranjeros siguen siendo más libres en sus acciones, a pesar de su popularidad y conveniencia para los usuarios.
Es este desequilibrio el que se considera un problema clave en la Duma Estatal. El enfoque que se está discutiendo es establecer reglas uniformes para todos: si un servicio opera en el país, debe cumplir con los mismos requisitos independientemente de su origen.
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