Los coronógrafos y los perfiles de radiación de rayos X registraron una gran eyección de plasma en el Sol. Según datos del 28 de marzo, el centro de la nube se mueve en un ángulo de aproximadamente 60° con respecto a la dirección de la Tierra y está notablemente desplazado hacia abajo con respecto al plano de la eclíptica. La probabilidad de un impacto directo en nuestro planeta se considera baja; solo son posibles toques marginales por las partes periféricas más externas. La velocidad de propagación del plasma es de aproximadamente 800–1000 km/s, el tiempo de vuelo a la órbita de la Tierra con tal trayectoria es de 2 a 3 días.
Dinámica de la eyección y riesgos para las naves espaciales
La eyección pertenece a la clase de eyecciones de masa coronal (CME) con un frente amplio. Su fuente es una región activa en el lado opuesto del Sol, que comenzó a aparecer en el disco visible. A pesar de que el centro de la nube se aleja, las capas periféricas pueden rozar la magnetosfera de la Tierra, causando perturbaciones geomagnéticas débiles o moderadas (G1–G2 en la escala NOAA).
El principal peligro es para los aparatos fuera de la magnetosfera. En la noche del 1 al 2 de abril está previsto el lanzamiento de la misión lunar de la NASA — Artemis 2: la nave Orion con cuatro astronautas se dirigirá a la Luna y, por primera vez en 50 años, saldrá al espacio interplanetario abierto. En las trayectorias lejanas no hay protección del campo magnético, y el flujo de protones solares crea una carga de radiación en la tripulación y la electrónica.
Parámetros de la eyección de plasma actual
- Tipo: eyección de masa coronal (CME)
- Ángulo desde la dirección Tierra – Sol: ~60°
- Desplazamiento vertical: hacia abajo con respecto a la eclíptica
- Probabilidad de impacto directo: baja
- Impacto esperado: toques marginales, posibles tormentas magnéticas débiles
Para la planificación de expediciones lunares, la predicción de CME se está convirtiendo en un factor crítico. En las órbitas cercanas a la Tierra, las tripulaciones están protegidas por la magnetosfera, y en la trayectoria hacia la Luna, la nave se encuentra dentro de la nube de plasma.