En la Base Naval del Báltico concluyeron los ejercicios conjuntos para repeler un ataque aéreo. Los equipos de guardia de los centros de control, los cálculos de los buques de defensa aérea y las tripulaciones de la aviación naval de la Flota del Báltico practicaron acciones en un circuito único.
Más de diez buques de superficie actuaron como defensores: pequeños buques de misiles, lanchas, pequeños buques antisubmarinos y dragaminas. Sus tripulaciones perfeccionaron sus habilidades para detectar y destruir objetivos aéreos en aproximación a la base.
El ataque del enemigo simulado fue imitado por cazas multifuncionales Su-30SM2 y helicópteros Mi-8 de la aviación naval de la Flota del Báltico. Los medios de defensa aérea de los buques se pusieron en máxima alerta: los operadores encontraron e identificaron rápidamente los objetivos, y los cálculos los destruyeron condicionalmente en la línea de apertura de fuego.
Se prestó especial atención a la gestión de las fuerzas de defensa aérea. Los participantes practicaron la distribución de objetivos y el establecimiento de tareas de fuego a través de diferentes canales de comunicación al proteger el punto de base. Todas las tareas se completaron en el modo normal.