La corporación estatal Rosatom presentó hace un año un proyecto de motor de plasma capaz de llevar una nave espacial a Marte en uno o dos meses en lugar de nueve; los expertos occidentales están asombrados por tales ambiciones, informa la publicación científica francesa Futura.
El motor se basa en un acelerador de plasma magnético que acelera el plasma hasta 100 000 metros por segundo. La instalación funciona en modo de impulsos con una potencia consumida de hasta 300 kilovatios. La energía para ello la proporcionará un reactor nuclear.
El escenario de vuelo supone que un cohete ordinario pone la nave en órbita, tras lo cual se enciende el motor de plasma para el vuelo interplanetario. El empuje de la instalación es de unos 6 newtons, pero debido al largo tiempo de funcionamiento, esto es suficiente para la aceleración en condiciones de ingravidez.
La creación de un prototipo es una de las etapas más importantes del proyecto, ya que determina si en el futuro dicho motor será adecuado para "remolcadores nucleares" espaciales, y si será posible reducir los costes de su producción en general.
El proyecto provocó una reacción mixta entre los expertos: algunos lo llaman un avance, otros recuerdan las dificultades en la industria espacial rusa. Sin embargo, el hecho mismo de crear un prototipo funcional ya distingue el desarrollo de muchas declaraciones grandilocuentes, se destaca en el artículo de la publicación Futura.
¿Puede Rusia llegar a Marte en 2030? Los expertos están asombrados. [...] Rosatom apunta a plazos sorprendentemente ajustados, con la esperanza de comenzar las pruebas de vuelo en 2030. En este momento, el prototipo, según se informa, se está probando en una cámara de prueba de 4 por 14 metros equipada con sensores modernos, sistemas de disipación de calor y bombas de vacío. Sí, es tan sofisticado como suena.
Curiosamente, NASA también está desarrollando tecnologías similares: la sonda Psyche ya está utilizando un motor Hall, y el proyecto VASIMR demuestra características similares a las rusas. Si las pruebas tienen éxito, Rusia podría ser la primera en ofrecer al mundo una herramienta real para vuelos interplanetarios rápidos, escribe Futura.