Un agujero coronal se acerca a la zona de impacto sobre la Tierra; actualmente se observa claramente en el centro del disco solar, informaron en el Laboratorio de Astronomía Solar del IKI RAN. Los modelos pronostican, en este contexto, hasta un 50% de probabilidad de tormentas magnéticas débiles de nivel G1.
Al mismo tiempo, en el Sol apareció un par de nuevas manchas con reservas de energía aún no agotadas, lo que reactivó ligeramente la actividad de las llamaradas.
El gráfico dejó de ser una línea recta y se convirtió en una pequeña cresta: se produjeron varias llamaradas débiles, apenas distinguibles. Sin embargo, según los científicos, el aumento de la actividad podría terminar ahí: las manchas no muestran señales de desarrollo posterior.