El complejo antidrones ruso "Radon-O", creado por el holding "Rosel" de la corporación estatal "Rostec", demostró su capacidad para contrarrestar vehículos no tripulados de diversos fines.
El sistema superó con éxito una serie de pruebas, durante las cuales aprendió a detectar la amenaza con antelación, seguir el objetivo con precisión y neutralizarlo rápidamente incluso en condiciones de intensa guerra radioelectrónica.
El funcionamiento del complejo comienza con la estación de radar "Bug": detecta objetivos de pequeño tamaño a altitudes extremadamente bajas, donde los radares convencionales a menudo "se quedan ciegos". En paralelo, el módulo "Terney-M" monitorea el espectro radioeléctrico, calculando las frecuencias en las que el operador controla el dron. En cuanto se fija el objetivo, se conecta el sistema optoelectrónico "Neman": reconoce el tipo de aparato por sus señales visuales y no lo pierde de vista, transmitiendo al operador una imagen nítida.
De la interrupción física del vuelo se encarga "Dvina-50": bloquea las señales de navegación por satélite y corta los canales de control, obligando al dron a aterrizar o a regresar al punto de lanzamiento. Todos los módulos son coordinados por el sistema "Don": su software recopila los flujos de datos, los analiza y muestra en la pantalla del operador un mapa digital unificado con una evaluación dinámica del nivel de amenaza.
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