En las calles de Tolyatti fue visto uno de los dos limusinas "Amadeo-500" construidos alguna vez: un raro automóvil representativo basado en el VAZ-21099. El coche se ha conservado y sigue siendo utilizado por su propietario, informa la revista Motor. Se considera que solo se fabricaron dos autos de este tipo, aunque en la red también se habla de un posible tercer ejemplar.
El proyecto "Amadeo-500" fue presentado en octubre de 1994 gracias a los esfuerzos conjuntos de los ateliers de Tolyatti "Master-Dizain", "Mag" y "Akra-avto". La carrocería del VAZ-21099 de serie fue cortada por el centro y se insertó una sección de 500 milímetros; para ello se requerían dos carrocerías donantes, el refuerzo de los largueros y nervaduras adicionales de rigidez. Las puertas traseras, al mismo tiempo, pasaron a ser más largas que las delanteras, una solución poco convencional para el "noventa y nueve", en el que originalmente todo era al revés. El diseño fue rediseñado: un nuevo parachoques con faros antiniebla integrados, bloques ópticos del VAZ-2110 y pequeñas aletas en la parte trasera.
El interior para 1994 parecía increíble: un par de butacas de cuero separadas para los pasajeros, sistema de calefacción individual, refrigerador, sistema de audio, televisor y radioteléfono. Sin embargo, no había aire acondicionado, un detalle llamativo que transmite bien la idea de lujo de aquella época. Incluso se contemplaba la posibilidad de blindaje oculto, con fijaciones especiales para placas de acero. Bajo el capó había un motor de 1,6 litros con inyección de combustible y una potencia de 100 hp. Por este conjunto pedían entre 20 y 25 mil dólares, comparable al precio de un Ford Mondeo nuevo. No se encontraron compradores y el proyecto se cerró después de dos o tres ejemplares ensamblados.
"Amadeo-500" no fue el único intento de crear un automóvil representativo postsoviético sobre una base económica. Paralelamente, el AZLK de Moscow emprendía experimentos similares: el Moskvich 2142 salía en las versiones "Kniaz Vladimir" e "Ivan Kalita", también alargadas, también con aspiraciones al segmento representativo, también de producción muy limitada. Fue todo un género de la época: ateliers de todo el país intentaban anticipar la demanda de la nueva élite empresarial y ofrecer una alternativa nacional a las limusinas occidentales.