Los bancos reescriben las condiciones de las tarjetas a partir de marzo: menos rentabilidad, más controles

Ahora es más rentable guardar el dinero en un depósito que en una tarjeta

A medida que se acerca el final del trimestre, muchos bancos están revisando las condiciones de servicio de las tarjetas de débito, adaptándose al nivel de las tasas, la coyuntura económica y su propia rentabilidad. Alexéi Lossán, analista del mercado financiero "Sravni", explicó a la agencia "Prime" cómo afectará esto a los clientes.

Según él, incluso una simple tarjeta de débito genera gastos: en infraestructura de pago, transferencias, mantenimiento de cuentas, programas de bonificación, sistemas de TI y antifraude. Si los ingresos por la colocación de fondos de los clientes caen o los gastos operativos aumentan, las condiciones anteriores dejan de ser rentables. En tal situación, los bancos reducen la rentabilidad de los saldos o endurecen los requisitos de actividad del cliente.

Paralelamente, se está produciendo un abandono gradual de la tarjeta como instrumento de acumulación. Los bancos separan cada vez más las funciones de los productos: la tarjeta para los pagos, las cuentas de ahorro y los depósitos para el ahorro. Para una organización financiera, esto es más rentable: el dinero de la tarjeta se puede retirar en cualquier momento, mientras que los fondos del depósito son más predecibles en la gestión.

El tercer vector de cambios es el fortalecimiento del control sobre las operaciones. El aumento de las transferencias a distancia y los esquemas fraudulentos obligan a los bancos a rastrear más cuidadosamente las transacciones atípicas y a solicitar confirmaciones con más frecuencia. Para el cliente, esto parece un endurecimiento de las reglas, pero en realidad se trata del cumplimiento de los requisitos de la supervisión financiera.

Según la evaluación de Lossán, la revisión de las condiciones de las tarjetas no son decisiones puntuales de algunos actores, sino un reflejo de la transformación sistémica del mercado: los cálculos se separan de la acumulación, las bonificaciones se vinculan a la actividad y los productos se vuelven económicamente más precisos.

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