Las tripulaciones de la aviación naval de la Flota del Báltico realizaron vuelos de entrenamiento y combate a gran escala, durante los cuales practicaron ataques de alta precisión contra objetivos terrestres utilizando modernos aviones de combate: cazas multifunción Su-30SM2 y bombarderos tácticos Su-24M. Los ejercicios se llevaron a cabo en un polígono aéreo en la parte oriental de la región de Kaliningrad, en el marco del entrenamiento de combate planificado.
Durante los entrenamientos, los pilotos practicaron tareas tácticas clave: cobertura de fuego para unidades terrestres, destrucción de puestos de mando, fortificaciones, concentraciones de vehículos blindados y personal del enemigo simulado, así como reconocimiento aéreo. Se prestó especial atención al empleo de armamento de alta precisión en condiciones de contramedidas radioelectrónicas.
Para destruir los objetivos se utilizaron bombas aéreas de fragmentación altamente explosivas OFAB-250-270 y bombas prácticas termoestables P-50T. Todas las aproximaciones al objetivo se realizaron sobre blancos de tamaño real, lo que permitió acercar al máximo los ejercicios a las condiciones reales de combate. Los pilotos también practicaron elementos de maniobra de combate y tácticas de evasión frente a medios de defensa antiaérea y a la aviación de caza del adversario.
Los ejercicios se realizaron tanto de día como de noche, lo que demostró el alto nivel de preparación de las tripulaciones y la fiabilidad de los sistemas de a bordo de las aeronaves en condiciones de operación continua. En los ejercicios participaron hasta 10 aeronaves de combate y más de 50 especialistas del personal de ingeniería y técnico del regimiento aéreo mixto de la aviación naval de la Flota del Báltico.