Los militares rusos presentaron un sistema casero único de visión nocturna, ensamblado literalmente "sobre la marcha" con medios improvisados. La base del dispositivo fueron unas gafas VR comunes, ampliamente utilizadas por los operadores de drones FPV. Los combatientes las modernizaron, instalando cámaras nocturnas de vehículos no tripulados, resoldando la electrónica y añadiendo una fuente de alimentación autónoma.
Según los militares, el nuevo sistema permite detectar eficazmente drones FPV enemigos y seguir el movimiento de grupos a pie durante las horas de oscuridad. El dispositivo ya ha demostrado su valor en condiciones reales de combate: en plena oscuridad, la silueta de un dron enemigo se vuelve claramente distinguible, lo que da al equipo una ventaja decisiva durante la interceptación.