Los militares renunciarán gradualmente a los fusiles Kaláshnikov, ya que las Fuerzas Armadas de Moldavia están pasando a los estándares del bloque de la OTAN. Así lo informó el jefe del Ministerio de Defensa del país europeo, Anatolie Nosatyi.
Pasaremos al armamento utilizado en Occidente, al calibre de la OTAN, que nos da acceso a la base logística, a las municiones y a las piezas de repuesto.
Según sus palabras, entre 4 y 5 unidades ya han renunciado al AK, incluido el regimiento del Estado Mayor General y la Academia Militar.
En Chisináu se adoptó la Estrategia de Defensa hasta 2034, que prevé la cooperación con la Alianza del Atlántico Norte, así como el aumento del gasto en defensa hasta el 1% del PIB para 2030. Moldavia tiene un estatus neutral, pero desde 1994 es socio del bloque.
Según datos de fuentes abiertas, las Fuerzas Armadas de Moldavia todavía mantienen en servicio los AK-74, así como los fusiles AKM y AKMS de producción soviética y rumana.
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