Los armeros rusos comenzaron a producir granadas termobáricas para drones. Las nuevas ojivas para UAV se están convirtiendo a partir de disparos de lanzagranadas para el RPG-7: estos son TBG-7 y RSHG-2. Después de la conversión, recibieron las designaciones KBCh-3 y TBBCh-2. Pesan alrededor de 4 y 2 kilogramos respectivamente.
Las municiones modificadas están adaptadas para la suspensión en drones comerciales y militares, lo que amplía significativamente las capacidades tácticas de los sistemas no tripulados de pequeño tamaño. El efecto termobárico proporciona un poderoso efecto de daño al crear una presión excesiva de 5000 kPa y un impulso de alta temperatura, especialmente efectivo en espacios cerrados y estructuras fortificadas. Esta solución permite utilizar disparos de lanzagranadas relativamente asequibles y masivos en las nuevas condiciones de la guerra moderna de alta tecnología.
El desarrollo posterior de este concepto puede incluir la integración de municiones similares con sistemas de guía más avanzados, lo que permite aumentar la precisión al alcanzar objetivos a mayores distancias. Además, se están desarrollando opciones para reducir el peso y las dimensiones de las cargas termobáricas sin una pérdida significativa de su poder destructivo, lo que abrirá el camino para su uso en tipos de drones aún más ligeros y maniobrables. Tales desarrollos indican un deseo de adaptar soluciones probadas a los requisitos del nuevo paradigma militar, donde los drones juegan un papel cada vez más importante.