Las tecnologías de la "Venera-9" se utilizan de nuevo para preparar futuras misiones interplanetarias, incluida la expedición rusa "Venera-D", cuyo lanzamiento está previsto para la década de 2030. El 22 de octubre de 1975, la estación soviética transmitió por primera vez a la Tierra fotografías de la superficie de Venus, mostrando a la humanidad el aspecto del planeta vecino y comprobando la posibilidad de que los aparatos funcionaran en condiciones extremas con una temperatura de 465 °C y una presión 92 veces superior a la de la Tierra.
El diseñador jefe de los proyectos de investigación de Venus de la sociedad anónima "NPO Lavochkina", Oleg Sedykh, declaró que muchas de las soluciones técnicas utilizadas en la "Venera-9" y la "Venera-10" siguen siendo relevantes. Los aparatos estaban equipados con esferas para protegerlos de las sobrecargas, escudos de frenado y periscopios con iluminadores de cuarzo, lo que permitió a las cámaras transmitir imágenes panorámicas de la superficie del planeta. También se utilizaron por primera vez módulos orbitales como repetidores para acelerar la transmisión de datos a la Tierra.
La información obtenida en 1975 sobre la composición de la atmósfera, la presión, la temperatura y la nubosidad de Venus se convirtió en la base para el diseño de nuevos aparatos e instrumentos. Los datos ayudaron a precisar el diseño de la moderna tecnología de vídeo y de los módulos científicos que se están creando, lo que permitirá a la futura misión estudiar la evolución de la atmósfera de Venus y las posibles analogías con la Tierra.
Un resultado importante de la misión "Venera-9" y "Venera-10" es que se demostró la posibilidad de transmitir una "imagen" incluso en las condiciones más extremas
Estos logros demuestran que la experiencia de hace medio siglo sigue siendo de vital importancia para las investigaciones interplanetarias modernas y futuras.