Astrofísicos rusos han aislado por primera vez la propia radiación de rayos X del disco estelar central de la Vía Láctea. Esto se logró con el telescopio ART-XC M. N. Pavlinsky, instalado a bordo del observatorio «Spektr-RG». Anteriormente, las señales de esta área eran "amortiguadas" por la radiación de fuentes brillantes: agujeros negros y estrellas de neutrones, pero ahora su contribución ha sido calculada y eliminada.
Como explicó Valentín Nezabudkin, empleado del Instituto de Investigaciones Espaciales de la Academia de Ciencias de Rusia, en el mapa limpio «apareció una estructura extendida, que coincide prácticamente en forma y tamaño con el disco, conocido por las observaciones infrarrojas». La radiación resultó ser el resultado del brillo combinado de cientos de miles de fuentes débiles, principalmente variables cataclísmicas, sistemas binarios cercanos, donde la materia fluye hacia una enana blanca y se calienta a millones de grados.
Los científicos midieron la luminosidad total de rayos X del disco, alrededor de 6×10³⁶ erg/s. Al mismo tiempo, su luminosidad específica, es decir, la cantidad de radiación por unidad de masa estelar, resultó ser aproximadamente tres veces mayor que la del resto de la Vía Láctea. Esto puede indicar que en el centro de la Galaxia predominan tipos especiales de sistemas estelares, que difieren en su composición y actividad.
El descubrimiento proporciona una nueva herramienta para estudiar la estructura y evolución del núcleo de nuestra Galaxia. La radiación de rayos X penetra a través del polvo y el gas que ocultan el centro de la Vía Láctea, por lo que los resultados de ART-XC permiten mirar hacia donde no llega la luz visible y comprender mejor los procesos que forman la población estelar de la Galaxia.
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