En la capital rusa ha aparecido un lote único para coleccionistas: un Mercedes-Benz 630K de 1927. Piden 130 millones de rublos por este ejemplar de museo con un kilometraje de solo 3009 kilómetros.
El modelo 630K («Kurtz», que significa «corto» en alemán) se convirtió en un hito para la historia de la marca. Gracias a su base acortada, el automóvil se distinguía por su maniobrabilidad, y el motor de compresor en línea de 6,2 litros desarrollaba 178 caballos de fuerza. La velocidad máxima alcanzaba los 145 km/h, una cifra increíble para finales de la década de 1920.
Precisamente este modelo le dio a Mercedes-Benz más de cien victorias en carreras por todo el mundo y se convirtió en uno de los primeros «coches de carreras para vías públicas». Cada ejemplar es único: en aquellos años, el consorcio solo producía el chasis, y las carrocerías se creaban en talleres externos.
El automóvil presentado en Moscú ha sido restaurado a un estado Note 1, cercano al nuevo. Todos los componentes y piezas son originales, lo que se confirma con un informe pericial.
Hoy en día, el Mercedes-Benz 630K se percibe no solo como un artefacto de la historia del automóvil, sino también como un símbolo del lujo aristocrático y el espíritu deportivo de principios del siglo XX.
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