En el mundo moderno, los delincuentes recurren a menudo al método de "fuerza bruta", conocido como ataque de fuerza bruta. Este método implica el uso de programas que prueban cientos de miles de combinaciones de contraseñas de diccionarios de las variantes más populares. Así lo informó Alexéi Severin, profesor del departamento de "Protección de la Información" de la Universidad Técnica Estatal N.E. Bauman de Moscú.
Si su contraseña es 123456 o el nombre de un familiar, se adivinará en cuestión de segundos.
Una amenaza no menor es el phishing, que el experto calificó como una subespecie de la ingeniería social.
En los ataques de phishing, los delincuentes, haciéndose pasar por personas u organizaciones de confianza, intentan sonsacar a los usuarios datos confidenciales, como contraseñas, números de tarjetas bancarias e información personal. La principal herramienta de los phishers son los correos electrónicos, los mensajes en las redes sociales y los sitios web falsos que imitan las interfaces de servicios conocidos.
Los estafadores envían correos electrónicos en nombre de bancos o servicios, piden que se siga un enlace y se introduzcan datos. O bien, llaman, haciéndose pasar por el servicio de seguridad, y sonsacan el código del SMS.
El interlocutor subrayó que los métodos comunes de guardar contraseñas son extremadamente inseguros. Desmintió el mito de la fiabilidad de anotar las contraseñas en un bloc de notas, afirmando que incluso guardarlas en notas normales conlleva riesgos. El especialista también señaló la vulnerabilidad de los servicios en la nube en ausencia de una configuración adecuada de los derechos de acceso y la autenticación de dos factores. Como protección eficaz, aconsejó utilizar gestores de contraseñas que, según Severin, cifran los datos bajo una contraseña maestra y crean combinaciones aleatorias y seguras.
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