En la primera mitad de 2025, el 36% de los ciberataques se dirigieron al espionaje, una cifra récord, según BI.ZONE. En comparación, en 2023 esta proporción era de solo el 15%. Además, se ha intensificado el hack-activismo, ataques con motivación ideológica, que ahora representan el 20% del total.
Las estructuras estatales (29% de todos los ataques de espionaje), así como las empresas de ingeniería, TI e industriales, resultaron ser las más vulnerables. Los expertos señalan que el aumento de tales ataques está directamente relacionado con la geopolítica, y muchos de ellos pasan desapercibidos, ya que los atacantes utilizan herramientas avanzadas, incluidas herramientas únicas.
Por qué es importante: el ciberespionaje conduce no solo a pérdidas financieras, sino también a pérdidas de reputación. La fuga de códigos fuente, planos de ingeniería o fórmulas es una transferencia real de ventaja tecnológica a los competidores sin costo de desarrollo.
Si un hacker trabaja por encargo, puede monetizarse dos veces: entregar al cliente la información que le interesa y, al mismo tiempo, robar dinero, cuentas, datos personales
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