La llamarada solar de clase X1.2, registrada la noche anterior, el 18 de junio, no tendrá consecuencias significativas para la Tierra. Así lo informó el Laboratorio de Astronomía Solar del Instituto de Investigación Espacial (IKI) y el Instituto de Física Solar-Terrestre (ISZF).
Según datos preliminares, la llamarada se produjo a gran profundidad en las capas inferiores de la atmósfera solar y fue prácticamente blindada por potentes campos magnéticos ubicados más arriba. Las observaciones con coronógrafos espaciales no revelaron eyecciones de masa coronal dirigidas hacia la Tierra. Aunque se detectaron rastros insignificantes de eyección de plasma en el borde oriental del Sol, tienen una intensidad débil y se mueven en una dirección alejada de la órbita terrestre.
Esta potente llamarada no causará tormentas magnéticas ni interferencias de radio. Los especialistas seguirán de cerca la situación y, si aparecen datos adicionales en las próximas 24 horas, se publicarán para aclarar el panorama de lo que está sucediendo.
Anteriormente, www1.ru informó que la segunda potente llamarada ocurrió en el Sol el 16 de junio.
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