En la Universidad Séchenov han desarrollado un enfoque innovador para el tratamiento del prolapso de órganos pélvicos, un problema ginecológico común que afecta hasta al 30% de las mujeres. Los métodos tradicionales de corrección quirúrgica no siempre garantizan un resultado a largo plazo: en el 30% de los casos se producen recidivas, y el uso de materiales sintéticos a veces provoca complicaciones.
La nueva metodología se basa en construcciones de ingeniería celular: implantes de malla sembrados con fibroblastos autólogos (células del tejido conectivo de la propia paciente). Esto permite reducir el riesgo de rechazo, ya que el organismo percibe el implante como "propio". La tecnología se probó con éxito en experimentos con animales y luego se aplicó en la práctica clínica.
Se obtiene un material prácticamente "nativo" para la mujer. De este modo, podemos engañar al organismo, haciendo pasar las mallas por sus propios tejidos.
En el transcurso de las operaciones piloto se utilizaron mallas de titanio sembradas con fibroblastos extraídos de la piel de las pacientes. Después de tres meses de observación, no se detectaron complicaciones y la funcionalidad de los órganos se recuperó por completo. En el futuro, se planea aplicar el método también en otras patologías, incluido el síndrome de Asherman y las anomalías congénitas de la vagina.
La investigación demostró que las construcciones son aptas para el implante, no provocan rechazo y forman un tejido conectivo más maduro. Se supone que en el futuro el método permitirá reducir al máximo la probabilidad de que surjan complicaciones.
Los implantes clásicos de propileno, a pesar de su amplio uso, pueden provocar inflamación crónica y deformación de los tejidos. La seda de titanio, previamente patentada en la Universidad Séchenov, ya ha demostrado una mejor biocompatibilidad. El nuevo método con células autólogos podría ser el siguiente paso para reducir los riesgos postoperatorios.
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