Hoy, alrededor de las 11:00, hora de Moscú, los observatorios espaciales registraron uno de los brotes de plasma más potentes de los últimos años. La nube de materia caliente se formó como resultado de la destrucción de una gigantesca protuberancia en el lado opuesto del Sol, que antes no se había observado desde la Tierra. El evento fue capturado gracias al trabajo de telescopios orbitales, incluidos los aparatos rusos.
Según el laboratorio de astronomía solar del IKI RAN, el brote se distingue por una densidad inusualmente alta, y su trayectoria aún está en duda. Actualmente, los científicos creen que el plasma se mueve en un ángulo grande con respecto a la Tierra, posiblemente incluso en la dirección opuesta. Sin embargo, las conclusiones finales solo se podrán sacar después de cálculos adicionales.
Este es el segundo brote importante en los últimos 10 días, lo que indica una alta actividad del Sol. A diferencia del evento anterior, que provocó una serie de tormentas magnéticas, es muy probable que el brote actual no tenga ningún impacto en la Tierra. Sin embargo, los científicos continuarán monitoreando para precisar los parámetros del movimiento del plasma.
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