Investigadores del MIPT han creado un algoritmo que ayudará a reducir el riesgo de pérdida de datos en la memoria ferroeléctrica, que se basa en materiales ferroeléctricos. Estos permiten almacenar información en forma de "grupos" de electrones.
Este tipo de memoria se caracteriza por su alta velocidad de funcionamiento e independencia energética. Sin embargo, tiene una desventaja importante: su corta duración. Las tensiones coercitivas, necesarias para reescribir y eliminar datos, pueden cambiar con el tiempo. Se producen fallos al leer los datos y la información se borra.
En el MIPT se ha creado un modelo matemático que puede predecir cómo cambiarán las tensiones coercitivas en función de diversos factores. Tiene en cuenta las propiedades físicas de los materiales ferroeléctricos, su interacción con los electrodos y la influencia de la temperatura.
Los investigadores comprobaron su desarrollo comparando sus resultados con datos experimentales obtenidos en muestras de óxidos de circonio y hafnio. La coincidencia de los datos calculados y experimentales confirma la eficacia del nuevo enfoque.