Según el Laboratorio de Astronomía Solar de IKI e ISZF, ha terminado en el Sol el período de influencia geomagnética de los grandes agujeros coronales, que desde enero de 2025 han afectado repetidamente a la Tierra.
Estas áreas con temperatura y densidad de plasma reducidas, girando junto con el Sol, regresaban cada 27 días a la zona de interacción con nuestro planeta, causando perturbaciones prolongadas de la magnetosfera. Sin embargo, a principios de abril, los últimos fragmentos de los agujeros se disiparon, lo que mejoró el pronóstico del clima espacial para los próximos 10 días.
Actualmente, el factor dominante sigue siendo el viento solar, cuyos parámetros se encuentran dentro de la norma. La actividad de las erupciones ha disminuido: solo se observan erupciones débiles de clase C y algunas aisladas de clase M. En el borde oriental del disco solar se han detectado grandes manchas asociadas con poderosas eyecciones de masa coronal en el lado opuesto del Sol hace una semana. Sin embargo, como señalan los científicos, la energía en esta zona ya se ha agotado y no representa una amenaza para la Tierra.
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