Especialistas de la Universidad Estatal de Mordovia Ogarev han desarrollado un hormigón de grano fino autocompactante y sin retracción que supera de dos a cuatro veces a los hormigones pesados tradicionales en sus características útiles. Este hormigón fue creado utilizando inteligencia artificial, más precisamente, métodos de aprendizaje automático para el diseño y la optimización de la composición. Para ello, se recopiló y analizó una base de datos que incluye más de mil composiciones experimentales de materiales cementosos.
El hormigón desarrollado es una mezcla de construcción seca que consiste en cemento Portland, arena de cuarzo y un aditivo organomineral complejo que incluye residuos de producciones metalúrgicas y rocas sedimentarias. La mezcla tiene la capacidad de autocompactarse y compensar las deformaciones por contracción al agregar agua.
Gracias a su baja permeabilidad, alta resistencia y resistencia a la corrosión, la vida útil de este hormigón en condiciones normales de funcionamiento puede ser de 150 a 200 años. El costo de su producción es un 10-15% más bajo que el de sus análogos, gracias a la reducida cantidad de cemento en la composición y al uso de materias primas locales y residuos industriales.
Además, los métodos de aprendizaje automático utilizados en el desarrollo permiten monitorear y analizar la influencia de varios parámetros en las características del hormigón, con la posibilidad de ajustar la composición y mejorar sus propiedades en base a nuevos datos. Las industrias y los socios industriales han mostrado interés en el nuevo hormigón y los sistemas inteligentes para su diseño.
Lea materiales sobre el tema:
En Rostov crearon hormigón a partir de posos de café