Los concesionarios rusos casi han agotado las existencias de automóviles importados antes del aumento de la tasa de reciclaje, lo que provoca un aumento de los precios de los modelos restantes. Según informa «Kommersant» con referencia a Autonews, esta situación afecta especialmente a los automóviles de producción europea, coreana y japonesa, cuyas nuevas entregas se han vuelto económicamente inviables debido al aumento de los costes.
Como resultado, los precios de varios modelos populares ya han aumentado notablemente: el Toyota RAV4 se ofrece por 5 millones de rublos, el Kia Sportage por 4,5 millones de rublos y el BMW X5 con motor 3.0d cuesta alrededor de 17 millones de rublos. Las existencias de estos automóviles son limitadas y las perspectivas de sus futuras entregas siguen siendo inciertas.
El presidente de Favorit Motors, Vladimir Popov, señaló que el aumento de los costes de importación hace que las entregas de automóviles extranjeros no sean rentables, especialmente para las marcas coreanas, alemanas y japonesas, lo que agrava la escasez en el mercado ruso. Según él, el volumen de la oferta se está reduciendo y la importación de estos automóviles es cada vez menos rentable.
Se espera que el coste medio de un automóvil nuevo en Rusia alcance los 3,9 millones de rublos a finales de año, lo que refleja un aumento general de los precios en un contexto de disminución de la oferta y aumento de los costes de importación.
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