En Rusia se está considerando la posibilidad de prohibir el uso del servicio estadounidense para medir la velocidad de Internet, SpeedTest. La Duma Estatal y el FSB apoyaron la propuesta de la Academia Internacional de Comunicaciones (MAC), según la cual los operadores deben cambiar a programas nacionales para probar las conexiones a Internet. Los expertos señalan que el servicio Ookla, propietario de SpeedTest, transmite datos sobre redes de telecomunicaciones a servicios especiales extranjeros, lo que crea un riesgo de ciberataques.
Los sistemas como SpeedTest pueden recopilar datos sobre la configuración de las redes, el ancho de banda y su carga, lo que podría utilizarse para organizar ataques, por ejemplo, DDoS. A pesar de la complejidad del bloqueo técnico del servicio, se propone eliminarlo de los sistemas de información de los operadores de comunicaciones rusos y reemplazarlo con análogos nacionales, como "Linkmeter" u otras soluciones.
Representantes de la industria de las telecomunicaciones señalan que SpeedTest es el servicio más masivo, pero enfatizan que existen muchas alternativas, incluidos los desarrollos nacionales. Operadores como "Megafon" y "Rostelecom" tienen sus propios productos que pueden reemplazar a los análogos extranjeros.
La cuestión del uso de servicios de prueba extranjeros ha generado preocupaciones sobre la ciberseguridad. Los expertos creen que en el futuro tales servicios pueden generar preguntas adicionales de las estructuras estatales.
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